Pasando revista a muchos diarios de los Estados Unidos el jueves 23 de junio uno podía tener la impresión de que el presidente Barack Obama había anunciado el retiro de sus tropas de Afganistán la noche anterior.
Lo títulos de portada iban desde “Los objetivos en su mayoría se cumplieron” hasta “se oficializa la retirada” o se “acelera la salida”.
Sin embargo, y en concreto, en su discurso del miércoles 22 Obama dijo que hacia fin de año retiraría 10 mil soldados y un total de 33 mil para el próximo verano, casi el mismo número de tropas que él mismo agregó en diciembre 2009 cuando heredó la ocupación militar de George Bush.
En ningún momento dijo que retiraría “las” tropas, como también sostuvo el editorial “Final de Partida” del diario El País de España el viernes 24. Obama dijo “tropas”.
Y la diferencia no es una cuestión semántica. En otras palabras, Barack Obama dijo claramente que Estados Unidos no se retira de Afganistán. Claro que muchos pueden pensar lo contrario a leer los títulos de los grandes diarios, también reproducidos por las cadenas de noticias.
Una situación similar se vivió cuando Obama anunció el retiro de “tropas de combate” de Irak. Se creó la impresión de un retiro total de tropas de Irak, y en un segundo plano quedó que unos cincuenta mil soldados permanecerían en aquel país realizando todo tipo de misiones.
Barack Obama no sólo no retiró las tropas de Afganistán e Irak, sino que Estados Unidos también participa de las misiones militares en Libia, aunque en su discurso dijo que no había ninguno de sus soldados en el terreno como para dar la impresión de que no estaba involucrado en una guerra en un tercer país.
Sus palabras no impresionaron al Congreso que dos días después de su discurso votó en contra de una mayor intervención junto a la OTAN en Libia, y un número importante de demócratas votó junto a los republicanos.
El congresista demócrata Dennis Kucinich preguntó públicamente “¿no tenemos ya suficientes guerras en curso? ¿Tenemos que hacer una guerra contra un país que no nos atacó? Mi preocupación no es sólo Libia. Mi gran preocupación es el presidente, si no le mandamos un fuerte mensaje puede involucrarnos en Siria”.
Y pensar que Obama ganó las elecciones presentándose como alguien que se había opuesto a la guerra en Irak.