30/06/2011 08:28
La primera reflexión que surge tras la victoria (con el empate en el Bosque) en la Promoción de San Martín de San Juan sobre Gimnasia es que la temporada que viene la Primera será una categoría disminuida. Que se entienda: el comentario no va en desmedro de Rafaela, Unión, Belgrano y San Martín, que en buena ley ganaron su ascenso.
La Primera será una categoría disminuida en emoción. Ya no se podrá ver el Superclásico, ni San Lorenzo-Huracán ni Estudiantes-Gimnasia. Son tres clásicos por uno: a cambio, se suma Unión-Colón. Y a no olvidarse que desde la temporada pasada tampoco juegan Rosario Central y Newell´s. Partidos que no sólo le importan a los involucrados.
La segunda reflexión pasa por las diferencias entre lo que se vivió en el Monumental y lo que sucedió en La Plata. Primero el equipo: el Lobo no se rindió jamás, buscó hasta la última bola, repleto de impotencia, pero jugando con el alma hasta el último instante. Segundo, y más importante: la reacción de la gente. Por alentar hasta que Baldassi dijo basta y por despedir al equipo de una manera conmovedora. Entonces se puede vivir el drama de un resultado futbolístico con dignidad, con educación, hasta reconociendo que tuvo a un rival superior. Felicitaciones a Gimnasia.
A San Martín se le simplificó la tarea en el primer minuto. Un gran pelotazo de Poggi a las espaldas de los centrales locales fue aprovechado por Penco: sombrerito al arquero y 1 a 0. El Lobo, igual que el año anterior contra Rafaela, al que le dio vuelta tres goles, estaba ante una misión heroica. Enseguida tuvo el empate Córdoba y después Castro. No se dio.
Y cuando parecía que el panorama no podía ser peor, tras la expulsión de Casco, Vizcarra encontró el empate en un remate que se desvió en el camino y descolocó al arquero. Gimnasia, con uno menos, estaba vivo. Y fue. Dejando huecos para que lo liquidaran: dos centrales, un lateral que subió y subió, Rinaudo para correr a todos y el resto a la carga. Sin embargo, el gasto estaba hecho. Ya había dado todo Gimnasia: el corazón lo ayudó, pero las cabezas estuvieron nubladas...
La despedida del Mellizo Guillermo explicó la situación perfectamente: “Hoy 25 jugadores pusimos la cara por todos los que hicieron las cosas mal. Espero que aprendan”. Eso es lo que espera todo el fútbol argentino. Y no sólo por Gimnasia.
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