A raíz de una gresca que ocurrió dentro de un boliche de Unión, tres chicos fueron trasladados a la comisaría de la localidad, donde fueron golpeados brutalmente por la policía. Uno dijo que los mojaron con agua helada; el otro que le apretaron la lengua con una pinza.
Después de que fueran acusados de ocasionar disturbios en un local bailable de Unión y llevados por ese motivo a la comisaría, tres menores acusaron a los policías que los detuvieron de golpearlos y torturarlos.
Javier, de 17 años, declaró en la Fiscalía 1 de Villa Mercedes: “Estaba adentro de V8 con un amigo. Estábamos en la barra y vinieron otros chicos a buscarme pleito. Ellos decían que yo tenía una navaja, entonces le dije al oficial Álvarez, que estaba ahí, que me revisara porque yo no tenía nada”. Y agregó que “me sacaron afuera y me cargaron al patrullero. Sin dejar que les explicara nada me pegaron la primera trompada”. Una vez que llegaron a la Seccional 21ª de Unión, la situación empeoró. Javier contó: “Me hicieron sacar la ropa y me pegaron una trompada. Después vino Refor -otro oficial de la comisaría- y me dio una piña en la boca del estómago y me empezaron a patear. De ahí me sacaron afuera y me mojaron con agua fría de la heladera, y nos hacían hacer flexiones con los puños cerrados y tocar el agua que tenía gas lacrimógeno”.
De acuerdo con la denuncia, Rubén, otro de los menores, recibió el mismo trato por parte de los policías. “Yo ya había salido del boliche cuando me encontré con la Policía. Me dijeron que tenía que subirme al móvil pero yo les dije que no, porque no había hecho nada, pero igual me obligaron”, comentó. Caminaba junto a Kevin, otro de los denunciantes. “Cuando llegamos a la comisaría, el señor Refor me pegó un ‘chirlo’ y me hizo pasar adentro. Después llegó el comisario Díaz (el jefe de la dependencia) y me dio una trompada en la boca del estómago”, dijo el chico.
Al igual que a los otros adolescentes, lo mojaron con agua helada pero con él utilizaron otros métodos: “Estaba en el suelo y me pidieron que me parara ligero porque si no me iba a partir la cabeza con una cadena. Me volvieron a llevar adentro de la comisaría y me agarraron la lengua con una pinza de cortar alambre y me dijeron que tenía las muelas cariadas y se empezaron a reír. Y me metieron un machete en la boca”, recordó.
Rubén prosiguió: “Me obligaron arrodillarme y hacer que le dijera a una oficial mujer que yo gustaba de ella. Cuando lo hice, la chica también me siguió pegando”. La paliza terminó cuando le dijeron que no volviera nunca más a la comisaría. Agregó que los uniformados, cuando lo dejaron volver a su casa, le dijeron que eso había sido una “lección”.
Los familiares asistieron a los tribunales acompañadas de un abogado, el penalista Hernán Echevarría, quien explicó que el caso quedará en manos del Juzgado de Instrucción 1 a cargo de Alfredo Cuello. Echevarría señaló que “Esto es la Policía que nadie quiere, es la reminiscencia de los años '70, es la fuerza que no tiene que existir. Hay que terminan de una buena vez con las ‘manzanas podridas”.