El árbitro de fútbol de la Liga Pampeana, Paulo Arias, acusado por su ex mujer de golpearla con inusitada violencia y de arrastrarla de los pelos por las calles de Parera, debió ser ubicado en una celda de aislamiento en la que permanece en soledad, después que la víctima de la golpiza le informó a los uniformados que el acusado le había enviado mensajes de texto desde el calabozo.
La policía efectuó una requisa para establecer si Arias tenía teléfono en su poder, pero el resultado fue negativo. Suponen que utilizó el celular de una de las personas que lo visitó, consignó MaracóDigital.
Arias ya había sido ubicado en un sector aislado de los demás reclusos de la Alcaidía de la Comisaría Primera de General Pico, en prevención de su propia seguridad.
Es que los "códigos" carcelarios son muy expeditivos con los presos que caen acusados por violaciones o golpizas a mujeres. Arías permanecía en un sector de la Alcaidía en el que también está detenido Carlos Raúl Ferreyra, imputado de un delito muy similar.
Según confirmaron fuentes policiales, en la tarde del viernes, el árbitro detenido recibió visitas en el horario habilitado para esos fines.
Muy poco después, la ex mujer y sus familiares denunciaron ante la policía de Parera que Arias había dirigido varios mensajes de texto a la joven, en los que le pedía que retirara la denuncia.
Si bien se dijo que no empleó un tono amenazante, a la víctima le preocupó sobremanera que el hombre pudiera permitirse una actitud semejante desde el calabozo en el que permanece.
El caso
El comisario Hugo Alberto Gómez informó que conocieron el hecho alrededor de las 8.30 del jueves pasado a raíz del llamado, en tono desesperado, de vecinos que pidieron presencia policial en la esquina de 25 de Mayo y José de la Prida, a raíz de una gresca familiar en la vía pública.
Paulo Arias es árbitro de la Liga Cultural de Fútbol. Su nombre trascendió por un incidente: en un partido le dijo a los integrantes de un equipo que eran "unos indios".
Según el relato de la víctima, de 33 años, el episodio de violencia se generó en la habitación de la vivienda donde la mujer reside con sus dos hijos: una niña de 12 años y un nene de diez.
Hasta allí llegó Arias, con quien la mujer dejó de convivir hace más de un año, según una nota publicada en la edición del domingo del diario La Arena.
El hombre llegó al lugar con la excusa de ver a sus hijos, pero se produjo una situación que terminó con el ataque hacia la mujer. Cuando la empezó a agredir físicamente, a propinarle golpes de puño y a amenazarla de muerte, la mujer logró escapar de la vivienda y corrió hacia la casa de la madre del atacante, ubicada a pocos metros del lugar sobre la calle 25 de Mayo.
El agresor fue en busca de su ex pareja, y previo amenazar de muerte a su propia madre, la corrió alrededor de la mesa, la tomó de los pelos y la arrastró aproximadamente unos 50 metros.
Una vez en la reja de su domicilio, la joven quedó parada y Arias continuó dándoles golpes de puños ante la mirada desesperada de algunos vecinos que en forma inmediata se comunicaron con la comisaría local, mientras otros trataban de detener al agresor que estaba descontrolado.
Frente a los hijos
El comisario Gómez informó que, en el momento de la agresión, los hijos de la pareja estaban en la vivienda por lo que observaron la grave golpiza de la que fue víctima su madre.
Según las fuentes policiales, a raíz de la brutalidad del episodio, la golpeada fue trasladada al hospital local donde el médico Gustavo Topfanin certificó las lesiones. Además, se inició una causa judicial por "Lesiones leves, privación ilegítima de la libertad y amenazas simples en perjuicio de la víctima", y otra por amenazas en perjuicio de la madre del agresor.
Arias permaneció detenido en la dependencia policial durante 24 horas y finalmente fue trasladado a General Pico a declarar. En el caso intervino el fiscal Héctor Aberasturi, quien al igual que el Juez de Control Marcelo Pagano dispusieron la prisión preventiva del golpeador.