Impacto - Por Américo González desde Paraná, Entre Ríos - Fue una bochornosa noche de box. Debo decir antes que nada, que me une una profunda amistad con Wilfredo Vílchez, pero no puedo dejar pasar lo ocurrido, que sé que a él también, luego de todo lo ocurrido, deber haberlo afectado.
Una noche de muchísimo calor en Paraná la del viernes, fuera y dentro del estadio donde se encontrarían con sus puños Wilfredo Vílchez y Ulises López, el campeón.
El reconocido gimnasio deportivo se encontraba repleto de público, lo que le daba un marco mas que importante al show boxístico, que terminó con un poco feliz enfrentamiento, empobreciendo el espectáculo.
El boxeador pampeano, fue descalificado por reiterados golpes bajos. Fue superado ampliamente. El público arrojó elementos al ring en protesta por la actitud del boxeador pampeano. Vílchez se tomó a empujones con parte del público.
Un escándalo.
Vílchez desde el comienzo, apeló a artimañas ante la incapacidad que presentaba para doblegar a su rival.
Se dio cuenta de inmediato que no podía ante la potencia de López y ante el despliegue físico.
La sensación de motivación que el pampeano mostraba antes de subir al ring, cuando salió López a buscar la pelea, se desmoronó.
Vílchez se vió desbordado, impotente para frenar la andanada de López.
Se equivocoó en el planteo. En buscarlo golpe por golpe.
Debió "caminar" la pelea, con la experiencia que sin dudas tiene.
Debemos decir que el local también sintió los golpes, pero en el palo por palo, fue superado.
Un final para el olvido para un boxeador que paseó el boxeo de La Pampa por el mundo.
Fue superado sin atenuantes.
La actitud de Vílchez fue reprobable, pero también debemos destacar que lo de parte del público fue lamentable. Porque puede aplaudir o abuchear, pero no puede hacer lo que hizo. Nada ameritaba que arrojaran vasos con cerveza al ring, o elementos contra el boxeador pampeano.
Igualmente esto no empañó el festival, porque los restantes combates fueron excepcionales.