El músico recibió en el estudio del Carbonoproyecto a Kresta para hablar de un proyecto audiovisual que podrá verse en el Cine Amadeus en el mes de marzo. El artista sonoro, como le gusta definirse, termina de armar un combo de 60 tracks de distintos músicos experimentales de diferentes puntos del mundo al que se sumaron 60 videos o intervenciones artísticas que de alguna manera revitalizan la mezcla musical.
Fotos: Julia Oliferuk
Texto: Silvio Tejada
Publicado en El Diario de Santa Rosa
Fabián Racca lleva adelante un proyecto de vivero de plantas autóctonas y entre tantísimos tonos verdes está plantada la cabaña del estudio de grabación. Micrófonos por doquier, computadoras, instrumentos musicales tradicionales y no, todo sirve para una sesión de Carbonoproyecto, un colectivo sonoro de experimentación que lo tiene al frente, como vocero, músico y programador, en compañía de referentes en esta disciplina musical que lo han acompañado o lo siguen haciendo en tamaña empresa.
Esta vez su participación es individual, acaba de ser seleccionado para un disco de un sello importante (desde su hacer) e integra junto a otros compositores del resto del mundo un proyecto llamado 60x60. La idea de Kresta es meterse en este universo en una serie de notas, además de saber quiénes y cómo participaron. La siguiente es referida a Fabián Racca, compositor e impulsor de la mística del sonido.
“Algunas van a ser partes en vivo, inclusive va a haber algo de teatro, Diego San Miguel y Tian tienen algo diseñado, a ellos les pedí que se filmaran también, no solamente que se jueguen a hacerlo en vivo, sino que se filmen previamente”, interviene entusiasmado Fabián Racca. “Ya está todo arreglado en el Cine Amadeus, donde se desarrollará la movida, todo se está organizando para que no haya fisuras, es un trabajo muy compacto”.
- ¿Por qué el formato de este proyecto? ¿Cómo arrancó?
- Arrancó enterándome. Estoy relacionado desde internet con gente de esta actividad artística, en un intercambio de mails me enteré de una convocatoria para el “60x60”. Entré para ver cómo era la convocatoria, parecía para músicos de academia. Porque la electroacústica es una música extraña, como la música concreta, se llama así porque es lo opuesto a la abstracción de la partitura, lo concreto. Escribí para ver de qué se trataba, me mandaron las bases y participé. A partir de ahí me enteré de que se trataba de un festival que se viene haciendo desde 2003 y que es una idea bastante innovadora sobre lo que es este tipo de música, y le hace llegar “la experimental” a más cantidad de gente, sino es una cosa más cerrada, un grupo chico de personas al que le gusta nada más que escuchar eso. El formato de un minuto hace que todo pase más rápido, la gente puede ver más variedad y de alguna manera entretiene más. Es algo que a la gente de la experimental más radicalizada no le gusta... Ellos piden una concentración del público en eso, pero es una discusión que uno tiene de fondo, y esta gente es un sello que se dedica a la música electroacústica que se llama Vox Novus, que está en Nueva York y lo dirige Robert Voisey. Él mismo es un compositor y empezó hace unos años a difundir trabajos y ahora por cada convocatoria difunde de 900 a 1.500 trabajos y hace una selección de 60. De alguna manera arman una mezcla que tienen que ver con un color que ellos eligen anualmente para cada edición. Diferentes tonos de rojo para la edición roja es una manera de darle un orden a algo que es inabarcable, hay mucha cantidad de obras y además se arma un concepto, hay cosas que son más ambientales, otras para baile. A partir de este año planean hacer un festival 60x60 completamente latinoamericano, porque la producción es muchísima, ellos son el núcleo de esto, pero es bien ramificado. Mi trabajo “Screen Murmurs” (murmullos de pantalla) fue seleccionado para integrar la mezcla Vermilion Mix, que es parte de la Edición Roja 2010.
- Esto puede trasladarse a la provincia, es decir, implementarlo desde acá.
- Claro. Vamos a poder hacer este tipo de festivales acá en La Pampa. Es decir, los mismos autores que han sido seleccionados pueden organizar presentaciones en sus lugares. Ellos me propusieron si no lo quería presentar acá. El sello ya tenía la mezcla hecha, yo no sabía de qué manera se podía presentar acá y ellos me dijeron que no me complicara, que me enviaban el CD con toda la mezcla y debía ubicar un lugar, un pub, un teatro o un hall, donde me pareciera, con dos parlantes y una compactera, y que debía hablar con la gente para contarle de que se trataba y lo pasara. Esa fue la idea inicial, pero por las características de Santa Rosa a mí me pareció que íbamos a ser muy pocos para una cosa nada más que para escuchar. Yo sé que aquí hay gente con tradición de escuchar música para concentrarse, pero me pareció una buena oportunidad para hacer un entrecruce con otras disciplinas, viendo que ellos hacían una mezcla con danzas, con DJ’s que también disparan imágenes con máquinas. Me parece un lindo experimento y me preguntaba qué pasa si se propone hacer algo experimental en La Pampa, que no es un lugar que tenga una tradición en lo experimental. No se enseña en las escuela, menos en la música, aunque hay algo más experimental seguramente en la plástica. En todos los artistas que han aceptado la propuesta de intervenir con su producción, teniendo cada uno su tracks, estoy viendo que trabajan a un buen nivel, todos saben que es lo que pueden hacer con eso que están escuchando, me sorprendió.
- ¿Hay devolución de los artistas con respecto a la música que has propuesto?
- En estos momentos estamos terminando de recolectar la totalidad de los 60 trabajos, es como que todos están enfrascados en sus laburos y todavía no hemos podido compartir opiniones al respecto de la música, pero ha habido todo tipo de respuestas, en general todas buenas, porque el que se enganchó a trabajar es porque le gustó. Algunos no saben explicar por qué y no tienen por qué saberlo, lo interesante es que la música les sirvió como disparador para hacer algo. Esto ha sido una buena idea integradora para trabajar a futuro y eso que esto no tiene nada de respaldo oficial, corresponde a un circuito independiente en donde todos los que participamos nos bancamos nuestros propios gastos de producción, edición, y saben todos que la historia será con entrada gratuita. Acá la idea es la difusión de todo el proyecto, es una celebración de un intercambio entre músicos de diferentes países que están de alguna manera en un buen nivel dentro de lo que es lo experimental en el mundo con la producción artística pampeana.
- ¿Y cómo ves tu participación en la edición del sello?
- En este caso, dentro de la grilla de músicos de Argentina figuramos Ricardo Dal Farra y yo. Para mí es un honor compartir la grilla con él, es un investigador, un músico que está radicado en Canadá y trabaja ocasionalmente en la Facultad de Tres de Febrero de Buenos Aires. Es uno de los compositores electroacústicos de larga data en la Argentina.
Proyectocarbono
“El proyectocarbono como espacio independiente se maneja como en especies de pulsos, signado por éstos, y por ahí la vida no te permite hacer más que juntarte a tocar con tus amigos un tiempo, seguir escuchando música, reeducándonos un poco, estudiando, y hay períodos que son de actividad cultural, como es esto del 60x60, y vamos a tratar que 2011 sea así, y venimos tocando con el Ensamble del Espinal, que es un proyecto grupal con Mario Ayala y sus hijos Ludmila y Lucas, algo bien experimental, de improvisación en vivo, tratando de desarrollar la práctica en nosotros”, dice Fabián respecto del Proyectocarbono. “Por mi parte sigo componiendo y moviendo los trabajos por afuera, acá no tengo lugar para esto. Internet me resolvió un montón de problemas y estoy trabajando en algunos proyectos, en algunos libros que van a salir sobre la improvisación y la escucha profunda”.
- ¿Cómo sería la escucha profunda?
- Es un término acuñado por Pauline Oliveros. A partir de este concepto se desencadenó toda una escuela hace unos 30 años. Es una investigadora y compositora muy premiada en EE.UU. En los ‘70 comenzó con toda una cuestión de meditación relacionada a la música junto a lo electrónico y que desarrolló mucho con el acordeón, con un sistema expandido diseñado por un ingeniero. Sus recitales pueden durar unas 6 horas, la gente va a escuchar eso, entra en un estado de escucha profunda, que básicamente es prestarle atención a la mayor cantidad de eventos sonoros simultáneos en un mismo lugar, en un momento lado.
- ¿De qué manera se arma la música?
- La música se arma de manera no intencional, sino a partir de la escucha de lo que está sucediendo. Cada uno improvisa como quiere pero no de una manera sorda, sino escuchándose y escuchando al otro. Ahí hay un poco de misterio, la música no es medible, hay factores que no se pueden explicar, las sensaciones, los sentimientos... Hay un momento previo de escucha en el que todo se empieza a armonizar de alguna manera, todo tiene que ver con una libertad de apreciación, poder apreciar las cosas por lo que son y no por lo que queremos que sean. He tenido experiencia con gente con la que venimos de lugares distintos, educación distinta, códigos distintos, sin embargo en ese momento se termina generando una comunicación, un lenguaje común a través de esta práctica.
- ¿Qué pasa con los músicos?
- Los músicos tienen más trabas que los no músicos, porque no sucede lo que ellos esperan y se desconcentran y no disfrutan, en esto es básico el disfrute, tiene que salir sin esfuerzo, ese es el punto de la escucha profunda, te sorprende, aparece a partir de la práctica. Podés desarrollar una técnica de guitarra por más que no sepas tocar la guitarra, si tenés una disciplina, de la manera de encararla. Por ejemplo yo estudié en un conservatorio cuando era chico, en el conservatorio del pueblo en Realicó. Fueron cuatro o cinco años de guitarra, todos los fines de año venía la profesora de Buenos Aires y me tomaba partitura, teoría y solfeo, no me acuerdo nada de todo eso, dejé la actividad, me resultaba muy opresivo, me sacaba las ganas de tocar, de hacer música, ese tipo de educación. Lo que más quería era estar en la pieza tocando las cosas que me salían y no estaba bien, había que tocar las canciones del repertorio. Dejé la guitarra, pero la llevo conmigo hace más de treinta años. Después, con el tiempo, luego de terminar la radio en su primera etapa (BDC), en el ’97, tuve más tiempo para encerrarme y experimentar, educarme y aprender muchas más cosas. Al principio era todo grabar y tratar de registrar todo el tiempo, lo que podía, observar el mundo a partir de los sonidos.
- ¿El mundo que te rodea influye en tus composiciones?
- El ambiente en que uno se cría influye, obviamente. Yo siento que soy un “mix pampa” (risas). Escucho música de otros lados, arte sonoro y no encuentro las particularidades de la manera en la que se hace acá. A mí me ha influenciado mucho las vivencia rural, no haber tenido televisión hasta los doce o trece años, a la noche no tener luz eléctrica, criarme en los campos por largas temporadas de chiquito, cuando se vivía en el campo, cuando se andaba en sulky, cuando el abuelo se iba seis meses y no volvía la casa. Recuerdo cuando se hacían las reuniones a la noche, siempre tengo sonando en la cabeza las rancheras que se tocaban en las reuniones en lo de mis abuelos en la zona de Monte Nievas. Mis abuelos eran puesteros, allí pasaba largas temporadas porque mis viejos no me podían tener por cuestiones laborales, todo eso lo tengo en la cabeza.
- ¿Cuántos trabajos has producido hasta ahora?
- Terminados así como discos, como unidades de un concepto, tenemos 40 discos. Ahora la idea es empezar a trabajar con el archivo que tiene unas 3.000 horas de grabación original, hay grabaciones que tienen más de veinte años, la idea es empezar a trabajar a partir de eso, es un relevamiento artístico y no sonoro, están hechas como un fotógrafo que saca un momento y que quiere llegar a grabar la impresión.
- ¿Qué podes decir del silencio?
- El silencio no existe, es un momento de menos sonidos, un volumen de menos cantidad de sonidos, el silencio no existe porque vivimos en un planeta que tiene una burbuja de aire, el silencio existe en el espacio en donde no hay aire, no se puede transmitir. El sonido es una maravilla, el silencio es una idea. Hay piezas como la clásica 4m33s de Jonh Cage en donde se trabaja el concepto del silencio, es una pieza que la tocan orquestas en montones de lugares, está compuesta, los músicos dejan de emitir sonidos y en esos 4m33s no escuchás música, y eso te da una idea de que el silencio no existe, empezás a escuchar otras cosas.
“Donde quiera que estemos lo que oímos es ruido. Cuando lo ignoramos, nos incomoda. Cuando lo escuchamos, descubrimos que es fascinante” (John Cage).
El sonido también es un arma. Ya se han hecho experimentos de cañones de sonido en las guerras, que generan calor y revientan los cuerpos, y también es un arma de control social. Por ejemplo, George Orwell en “1984” decía que en las sociedades del futuro no tenías que escaparle al influjo de la música, donde fueras que hubiera música. Hoy en día pareciera que en todos lados tiene que estar el sonido atrapándonos la concentración o metiéndonos en determinados estados para consumir, es una manipulación de las personas.
“De la telepantalla emergía ahora el toque ensordecedor de una sirena que no paró de tocar por espacio de treinta segundos. Eran las cero siete quince, hora de levantarse para los empleados del gobierno” (George Orwell, de 1984).
- ¿Qué obra que has realizado destacás?
- Quiero mucho algunos trabajos que me han resultado muy misteriosos como surgieron, hay un trabajo que quiero muchísimo que se llama “Sesión de invierno”, que es un disco, es una sesión con Mario Ayala después de tres o cuatro años sin tener contacto con él, venía a Santa Rosa y tenía ganas de tocar un rato, fue un reencuentro. Ese día me sentía extraño, no me quiero apropiar de cosas que tienen que ver con la pampeanidad, pero ese día había fallecido Guri Jáquez y estaba lloviendo y la muerte me dio la sensación de que hay gente que La Pampa se la iba tragando, historias de gente desconocida, y me dio una extraña sensación. Como siempre me manejo en forma impulsiva me puse a grabar los sonidos de la lluvia de ese momento y agarré inconscientemente una guitarrita y tuve la urgencia de cantar un viaje que tuve con mis padres por antiguos caminos, para tratar de reconstruir un viaje que hacía tiempo que no hacíamos. En ese viaje aparecieron las historias de su gente y lugares, me hablaban de los años treinta y más atrás también, todo eso sigue estando pero con un nivel de olvido. En ese momento grabé todo eso desde la improvisación. Ya en el estudio con Mario largué esa grabación al aire y surgieron cosas interesantes que hacen una obra conceptual, de una mirada de La Pampa con una visión tremenda, que pasa desde el encuentro. Con respecto a un disco solista, creo que el que más me llevó tiempo y me resulta pesado de escuchar, de hecho me hace mal cada vez que lo escucho, es el de “Argentina 78 remix”. Está hecho a un nivel intuitivo durante muchos años, manipulando grabaciones originales.
- ¿Cómo surgió?
- Un día me encuentro en una disquería con un disco de las grabaciones del mundial ’78 de José María Muñoz y me lo llevé. Estuve varios días escuchándolo y tratando de encontrar algo, y encontré datos de la época y un montón de manipulaciones psicológicas que nos habían hecho a través del sonido, mientras nos tenían la vista viendo a Mario Kempes. Por otro lado, te hablaban del general y daban órdenes militares, compenetraciones con el régimen instalado, la música, la melodía compuesta por Ennio Morriconi, cambiándole el pitch, la velocidad, aparecen lamentos... Me he preguntado si era su forma de componer, por un lado es una melodía militar y por el otro lado hay toda una tragedia mezclada con los goles deformados de Muñoz a través de los cuales podés llegar a la tortura, a las botas amenazando a la gente asesinada a pocos metros de los estadios. El año pasado hicimos una presentación en Trenque Lauquen de esa obra con familiares de desaparecidos. Fue una gran responsabilidad para mí porque quería que no se transformara en una cosa morbosa, y fue muy bien recibida.
- ¿Músico o compositor?
- Creo que el arte sonoro me va mejor.