Un argumento que comenzó a tomar cuerpo desde hace un tiempo en Realicó, genera –para algunas personas- una duda existencial, porque infiere que la localidad no tiene una gran fiesta propia. El camino de la memoria esta plagado de olvidos, pero tambien de necedad. Se puede opinar y hasta con razón que el pueblo merece exponer sus valores, divertirse, trascender; los de mas edad tienen para esgrimir la nostalgia de las buenas épocas vividas; los de menos años, el concepto de avanzar con otros parámetros. Pero que desde los ámbitos oficiales o institucionales intermedios se ignoren, se nieguen o se disimulen algunas imprudencias, resulta poco favorable para que cualquier cometido llegue a buen termino y para que las necesidades reales tengan su contrapartida en la continuidad en el tiempo. Si a eso se agrega que la población cuenta con mas de una docena de escenarios cerrados y abiertos y que algunos no se usan ni para un ensayo, es suficiente prueba de que con las buenas ideas y las mejores intenciones, no alcanza.
Realicó tuvo una larga fama como pueblo donde los espectáculos de jerarquìa y de actualidad eran moneda corriente. Entre sus fiestas se pueden enumerar las más notorias como los Carnavales,que agregaban carrozas y disfraces cada jornada, a la que llegaba público de poblaciones vecinas en los trenes especiales que corrían para la ocasión; la legendaria Fiesta Interprovincial del Trigo de la Asociación Española-un baile con desfile previo, banda de música y todo el gabinete provincial y local presente; para coronar la testa reinante y el cielo del Prado con fuegos artificiales- o la del Resero que hacía el Club Sportivo Realicó, donde no alcanzaban los sentidos para apreciar a tantos artistas consagrados.
Eso fue ayer. Pero hoy Realicò tiene una Fiesta de carácter Provincial que parecen no advertir ni la entidad mentora, ni la sociedad. La Fiesta Pampeana del Sorgo y la Cosecha Gruesa que, por un lado quedó circunscripta en lo organizativo a la dirigencia y al grupo de colaboradores del Club Sportivo Realicò -que priorizó durante mas de una decada al baile de Egresados en lugar de la celebración dedicada a honrar la labor agraria- y entre la perdida de brillo y el cansancio de la misma gente que trabaja-y con denuedo, sin duda-para cada edición,(casi)pasa desapercibida.Y por el otro, por falta de apertura o por indiferencia, la sociedad local,que no se involucra y la siente ajena.
Siempre las comparaciones son antipáticas. Pero el eterno pretexto realiquense de que esas fiestas multitudinarias en lo artístico y en publico no reditúan, se reduce a una vaguedad cuando se observa como crecen las fiestas provinciales de localidades como Ingeniero Luiggi o Intendente Alvear, que son tambien poblaciones del norte pampeano, es decir que pasan por los mismos avatares geográficos y financieros que este pueblo. Allí hay un punto donde convergen el criterio y la decisión de emular lo trascendente. Ademas de los espectáculos, de los eventos deportivos y del entorno que se ofrece, en Alvear-por ejemplo- se convocó a un artista plástico(pampeano residente en Buenos Aires)para que durante tres días exponga una muestra de sus obras sobre el Martín
Fierro;de una charla y pinte murales. A los que no se tomaron el trabajo de preguntar a los que recuerdan y creen que para Realicó eso es impensable(por los gastos, claro)se les puede contar que en cada edición de las Fiestas del Trigo, la vieja sede de la esquina de “los españoles”, abria sus puertas para muestras plásticas y algun artista de renombre sumaba sus pinceles a los inquietos hombres y mujeres de edades diversas, que contribuían a engalanar la entrada, el acceso y el escenario del glorioso Prado Español.
Por eso, si en lugar de pensar en algo nuevo, festivalero, se refuerza la Fiesta Provincial que ya se tiene y en ese marco se le agregan-cada año-nuevos eventos, exposiciones, charlas e infinidad de propuestas, recobraría su esplendor porque se usarían todos los espacios; el comercio, la hotelería, los negocios gastronómicos recibirían ingresos indirectos y la frustrada ”vidriera del Norte” tendría la oportunidad de colocar en sus numerosos escaparates, todo el caudal creativo que identifica a Realicó.
Es una idea. Y habrá que estar atentos porque Analia Cavallero, Subsecretaria de Cultura de la Provincia reveló que en unos meses más se reunirá con las autoridades de las localidades y con quienes organizan las fiestas populares pampeanas para unificar criterios, brindar asesoramiento y hacer algunos replanteos. “Si bien las fiestas acuñan profundos lazos tradicionales y conservacionistas, debemos darles una mirada que permita la innovación e incorporación de nuevas generaciones en cada una de ellas-dijo-porque cada pueblo gestiona, organiza y en algunos casos buscan el acompañamiento de la Subsecretaría” y enumero inquietudes que no sólo tienen que ver con el espectáculo, sino también con cuestiones relacionadas a la conservación y preservación del patrimonio cultural. Sobre la revalorización y la difusión del patrimonio cultural sostuvo que “no solamente se debe hacer referencia a lo arquitectónico o histórico que es lo material, sino además a lo que es inmaterial, entre ellos las fiestas populares”.
Es de esperar que Realicó tenga el coraje de integrarse a ese espectro, con la íntima certeza de ser y sentirse pampeano. Y que no se pierda a sí mismo.