- ¿Cuáles serían las medidas urgentes que habría que tomar en materia ferroviaria?
-La que está destruida es la ingeniería ferroviaria. La desidia llevó a la hoguera a miles de técnicos e ingenieros, en la subsecretaría de Transporte hay menos de 30. Han quedado carcamanes de consultores, todo un curro. Lo primero que tiene que hacer la Presidenta es reconstruir la ingeniería, recomponer el circuito ferroviario, reconstruir los accesos a Buenos Aires para evitar el avance del parque automotor.
En todas las capitales del mundo el tren viene por tierra y al acercarse se mete en túneles, no hay subtes o tren de superficie, es lo mismo. Por ejemplo, en el Belgrano Sur debería conectarse a la línea del Belgrano Norte con un doble túnel, que son moneda corriente. Actualmente se está construyendo uno en el río Hudson. Nosotros tenemos uno que va desde Caballito a Puerto Madero pero no se usa.
- Pero hasta hace poco corría un servicio rápido en esa vía y la empresa TBA lo sacó. ¿Una decisión empresaria debería estar por encima de una iniciativa del Estado?
-En ninguna parte del mundo el ferrocarril está en manos privadas. En Alemania, Italia, Francia los sistemas de transporte públicos son públicos y del Estado. Con un control rigurosísimo. Acá los colectivos masacran pasajeros todos los días, todo eso forma parte de no pensar el sistema de transporte en el país.
- ¿Están los recursos para iniciar las obras?
-La plata está .Por supuesto que si lo hace el Estado con su propia ingeniería sale menos. Por ejemplo, hoy el kilómetro de subte medio en el mundo es de 50 millones de dólares. La concesión en Córdoba está en 60 millones y acá para terminar la línea H piden cuatro años con un costo de 170 millones de dólares. Son curros monumentales.
Todo no se va a poder hacer de golpe pero cuando hay ingeniería con control de obra, se puede hacer. Las grandes obras se hicieron con bonos, hacen bonos para pagar deuda, que hagan bonos para hacer ferrocarriles.
-El Gobierno nacional promociona el nuevo ramal Lincoln- Realicó y el tren a Uruguay como una reactivación ferroviaria. ¿Qué opina?
- El de Lincoln son 40 kilómetros de un ferrocarril que se pensó para tener carga y pasajeros. El tema de los ferrocarriles no se lo puede tratar con medidas electoralistas. Esto también esta ligado a la energía. El 87 por ciento de la energía del país se obtiene quemando hidrocarburos, es irracional. Nada produce más efecto invernadero que quemar hidrocarburos, hay que ir rápido al sistema eléctrico.
- Muchos analistas dicen que no se avanza en la reactivación por el poder de Camioneros. ¿Lo ve así?
-Son argumentos inadmisibles. Si un Gobierno con 50 por ciento de intención de voto dice que no puede resolver el problema por los Camioneros, no es serio. Por supuesto que deberá reducirse el parque, el modelo del camión y el ómnibus es uno de los enemigos de la sociedad moderna por la contaminación que conlleva y el peligro. Hay que ir a una sociedad con fuerte desarrollo de transportes seguros, y no hay nada más seguro que trenes o subtes.