Por Américo González - Sin dudas, todo tiene su explicación, como el título de esta nota. El día viernes pasado, LA REFORMA junto a FM Impacto de Realicó, viajaron a Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, capital de los carnavales. Pero el viaje a tierras del Litoral era para asistir a la disputa de un título Sudamericano de box.
Combate estelar que se llevó a cabo en el club Central Entrerriano. Los protagonistas eran Luciano "El Principito" Cuello y su rival el "Verdugo" Wilfredo Vílchez. Este último en el intento de volver a ceñirse un cinturón de campeón que alguna vez le perteneciera.
Un Vílchez que luego de un retiro, volvió con la mira puesta en reconquistar títulos y en la búsqueda de una posibilidad nueva, otra oportunidad en el extranjero.
En la previa, todo aparecía como difícil, teniendo en cuenta el palmarés de su rival Cuello, que recordemos tiene entre sus triunfos resonantes el haber derrotado al ascendente "Joyit" Chávez. El platense llegó acompañado de un público numeroso que arribó en sendos colectivos portando estandartes de sindicatos al cual pertenece uno de los promotores.
El marco resultó realmente importante, alrededor de 1500 personas. Todo preparado para una fiesta del boxeo.
El combate que cerró la noche tuvo 12 rounds, donde el "Pampeano" mostró e hizo valer su enorme experiencia para anular los embates de Cuello, que sin dudas se mostró desconcertado por lo que exhibía Vílchez desde el arranque, quien fue a buscarlo a Cuello, achicando distancias con velocidad. Le llegaba con golpes ascendentes, lo ahogaba al "Principito" que no tenía respuestas al jeroglífico que le imponía el ex campeón, que tenía round a round resto aeróbico para ir acumulando claras ventajas que lo posicionaban para ir pensando que de no ocurrir una contra, arma mas temible del platense, pudiera cambiar el trámite del combate.
Pero a partir del octavo asalto Vílchez sale cortado (arco superciliar izquierdo) donde comienza a manar abundante sangre. Por dos veces sube el médico para su revisión y así, en una muestra de fuerza e inteligencia, arribaron al final.
Los escasos pampeanos que acompañaron al "santarroseño" comenzaron a festejar lo que se había visto sobre el cuadrilátero entrerriano. Callaron los redoblantes, bajaron las banderas de los platenses como anticipando la resignación por un resultado adverso.
Pero no todo estaba dicho. Faltaba algo que se dilataba. La entrega de las tarjetas.
El único rincón que festejaba era el del "Matador".
La sorpresa fue cuando el anunciador oficial del festival daba el fallo decretando el triunfo para Cuello, insólito pero real.
El público reaccionó de manera un tanto molesta, abucheando a los jueces que dictaminaron este fallo. Realmente vergonzoso. No se puede (o sí) entender semejante desatino, rayano casi en un "robo". No se puede tildar de deshonesto a nadie si no hay elementos que lo prueben. Lo que si ante esta alternativa podemos decir que los jurados entrerrianos ignoran o carecen de conocimientos para desempeñar su tarea.
Realmente para aplaudir, mas allá del resultado, lo de Vílchez, por su entrega en la búsqueda de algo que logró donde había que hacerlo, pero que desde los pupitres que ocuparon los jurados se lo negaron.
Lamentable por cierto si alguien cree que esto le hace bien al box, se equivoca.
Para cerrar, Cuello luego de sorprenderse con tamaño regalo, le aseguró la revancha al púgil de La Pampa. El promotor le dijo a LA REFORMA que la revancha iba a ser en La Plata con jueces de la FAB, para disipar dudas. LA REFORMA único medio cubriendo un combate por un título Sudamericano, fue excepcionalmente atendido por los entrerrianos, hermoso pueblo argentino