Cerca de 14 millones de pesos serán percibidos por la Provincia de parte de distintos planes del Gobierno Nacional, para la conservación del Bosque Nativo a través de distintos proyectos presentados.
La directora de Recursos Naturales, Marisa Urioste, detalló esos aportes, que“por primera vez en nuestro país se realizan de manera equitativa para todas las provincias, para conservación de los bosques nativos”.Por un lado la Provincia recibirá aportes no reintegrables por un monto de 900 mil pesos para ser aplicados al Programa de Conservación de Bosques Nativos, tanto para que apoye a proyectos de pequeños productores como también para investigación con el fin de ampliar los cocimientos respecto del bosque nativo.
La Pampa cuenta con una Ley Provincial de Bosques y de Ordenamiento Territorial aprobada y existe la Ley Nacional 26.331,en las que se encuadraron los presentados 23 proyectos de manejo sustentable de bosque nativo y dos de ellos sobre conservación de los mismos. En ese marco se recibe,“tanto para los privados como para los organismos estatales como la Universidad y la Secretaría de Ecología, un aporte total de $10.644.726,a repartirse entre dichos proyectos”.
Tambien para fiscalizar dichos proyectos, la Provincia recibirá un monto de 3.193.417 pesos para reforzar lo que tenga que ver con seguimiento, movilidad, equipamiento, personal”.Urioste manifestó que estos proyectos implicarán la generación de mano de obra, “desde hacheros, manejo de maquinarias, alambradores, todo lo que esté relacionado con la generación de infraestructura para el mantenimiento de los bosques”.Hasta marzo del 2012 hay tiempo para presentar proyectos sobre Planes de Manejo o de Conservación de Bosques ante la Dirección de Recursos Naturales en el 3° piso de Casa de Gobierno.
Entre las magnificas sombras
Bosque remite a frondosidad, a aire filtrado por los verdores, a refugio. Nativo a lo propio, a lo innato, a la propia naturaleza.
Sobre todo son remedos de sombras compartidas. De aquellas épocas donde aún sin saber que las leyes protegían, el hombre-la mujer-que trabajaban la tierra preservaban como un imperativo de la cotidiana labor, a los árboles de su entorno.
Y cuando comenzaba a brotar septiembre, resultaba propicio aprovechar las magníficas sombras para aromarse en prolongados pic-nics, en asados familiares, en mateadas atardecidas. Reviven en la memoria los tonos diversos matizados con flores silvestres, colorida y perfumadas; enganchadas en la escalerilla de los molinos o en su rastreado recorrido, crecidas en torno a las aguadas. Hubo sitios puntuales para esos encuentros. El viejo asilo de ancianos(hoy Parque Recreativo Municipal);la estancia La Victoria (hoy Colegio Agropecuario);quintas; el predio todavía arbolado y cuidado de la Asociación Rural y un pueblo que –cual espejo-presentaba una plaza pública donde grandiosos ejemplares se unían para formar una suerte de pérgolas naturales que permitían recorrer sus caminos (de tierra)y sentarse en sus bancos a conversar y reir, mientras alguien se escondía en un recodo para robarle una caricia a su novio/a. Eran dos manzanas. En la que esta construída la Municipalidad, la sombra era tan propicia, que el 2 de marzo de 1957 se realizo alli el almuerzo del Cincuentenario de Realicó.
Por los caminos por entonces vecinales, donde ahora se levantan barrios de vivienda, era comun encontrar árboles añosos(como los frustrados caldenes mas que centenarios, sobre el acceso Presidente Peron, que nadie defendió en su preservación como parque autóctono)que no se supo nunca quien los plantó, pero que fueron el paisaje que encontró Tomas Mullally cuando decidió fundar un pueblo. Hasta el cedro del Libano –pegado al Reloj Cu Cú-que planto el fundador esta herido por no podarlo como corresponde.
Ahora se remodela la plaza. Y esta la otra, en espera.
Bienvenidas las obras, bien pensada la modernización de los espacios comunes. Ojala no se olvide lo que significa una plaza. Ojala los signos de los tiempos no dejen que se pierda la perspectiva local, y que el cemento cubra, en medio de La Pampa, lo que los urbanos ciudadanos añoran. El pasto, la variedad de especies, la flora autóctona, las flores que solo piden agua para pervivir.
La clave es no perder la mirada, porque se cree que emular lo foráneo es progreso. Se necesita, claro, el buen ejemplo, pero entre los vecinos hay profesionales idóneos, hay gente sensible, hay inquietudes poco escuchadas y sobre todo en ciertos ámbitos institucionales, un desconocimiento supino sobre tanta legislación que ampara, que protege y-como informa el gobierno provincial-que ofrece fondos para solventar propuestas.
Tambien la belleza y lo grato ayudan a mejorar la calidad de vida. A mostrar a cada habitante que vale la pena invertir en tiempo para hermosear el jardin o el patio;a recibir al viajero (casi)en flor. A perfumar el aire y a dejar que el viento contribuya a esparcir las semillas hacia todos los rumbos; alli iran, sin duda, trocitos de la conciencia colectiva de un Realicó que se resiste hace tiempo a mirarse, a cuidarse y a quererse. Y puja-aunque lo disimula muy bien-por parirse renovado y espléndido, mientras posterga algunos sueños por no animarse. Nada más que por no animarse.
(Parece que ya es hora).